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La TV pública en América latina


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El desarrollo de la televisión pública en América latina ha seguido los avatares de sus procesos políticos y, en los últimos años, a favor de los vientos populistas que se encaramaron en varios gobiernos de la región dio un giro hacia la pérdida total de autonomía con la excepción de Chile, donde precisamente el recambio institucional se ha cumplido sin sobresaltos en dos décadas. Lea el artículo de Eduardo Zukernik de Medios Latinos 

La confusión entre lo público y lo oficial ha generado un modelo de difusión en Venezuela donde, no solamente la TV estatal es instrumento del Gobierno sino que además, la administración chavista efectuó donaciones para replicar su fórmula de la TV Pública como aparato de propaganda oficial en gobiernos afines como Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

El caso de Argentina difiere de los anteriores en que el Gobierno desde el comienzo tomó a su entera disposición el canal estatal preexistente, cuya señal se distribuye por aire a todo el país, sino que además sumó fuerzas al canal latinoamericano Telesur creado por Chávez que emite desde Caracas y también ha montado un desarrollo de señales digitales que ofrecerá gratuitamente por aire, en vísperas de un nuevo proceso eleccionario previsto para 2011.

En opinión del profesor Miguel Julio Rodríguez Villafañe, en Argentina "se ha tenido en el manejo conceptual y en los hechos una actitud pendular y peligrosa, de la radio y la televisión. Históricamente, se ha pasado de la preeminencia estatal a la preeminencia de lo privado comercial y luego a la inversa, en un sentido y otro, así, sucesivamente. Lo cual dejó al desnudo la necesidad de reconocer el carácter dual del sistema en la Argentina, para lograr un equilibrio en la temática".

En este sentido, Rodríguez Villafañe postula que "el Estado respecto de los medios de comunicación de su propiedad, debe hacerlo dando autarquía para su gestión y propiciar en ellos una amplia participación de los diversos sectores de la sociedad. La radiodifusión estatal o pública es de todos y no del gobierno de turno".

Para el académico argentino "es fundamental que se garantice la coexistencia de de los tres ámbitos, con una presencia equilibrada de los actores estatales, comerciales y no estatales sin fines de lucro y que los mismos tengan la posibilidad de llevar adelante el servicio y acceder de manera equitativa a todas las plataformas de transmisión que se disponga".

Cada uno de los actores –destaca el abogado especialista en Derecho de la Información- con sus propias dinámicas internas, deben poder interactuar entre sí, de manera de conformar un servicio de televisión y radio integral, armónico y articulado, al servicio del bien común.

El concepto de equidad y pluralismo con el que los principales países europeos -la BBC en el Reino Unido y la Deustche Wellle en Alemania- han generado un verdadero paradigma cuando se menciona a la televisión pública, en los países latinoamericanos mayormente se ubica en las antípodas.

La razón se encuentra en la premisa de que los medios estatales deben estar al servicio de la administración gobernante y por lo tanto contraponerse a los medios de comunicación privados, preferentemente críticos, los cuales son visualizados como partidos políticos opositores y no como actores sociales.

Otra de las características que diferencian a la TV pública en países donde dependen de los gobiernos es su financiamiento el cual, al depender del presupuesto del Estado, sin controles por parte del Congreso, garantiza la posición dominante del Ejecutivo.

Contrariamente, en toda Europa Occidental su financiamiento básico se realiza a través de cánones que pagan los espectadores; por medio de subvenciones públicas provenientes de los presupuestos del Estado; a través de ingresos publicitarios provenientes de la venta de espacios y/o a través de la venta de programas en los mercados internacionales. En cualquier caso, la integración de sus directorios con pluralidad de representantes garantiza la autonomía del Gobierno y con ello la equidad y objetividad de sus contenidos.

Chile, una excepción

El caso de Chile ha tenido también una situación especial en América Latina, pues no hubo TV estrictamente privada con fines de lucro hasta el año 1989.

Televisión Nacional de Chile (TVN) fue creada en 1969 como empresa del Estado y fue reformada por iniciativa del gobierno democrático del presidente Aylwin en 1992 para constituirse como un medio plural independiente del gobierno.

Con la reforma, TVN se ha transformado en una empresa con un nivel inédito de autonomía del gobierno, dirigida por un directorio pluralista. A través de la reforma TVN dejó de ser una red gubernamental y se transformó en una red Pública del Estado, gobernada superiormente de modo autónomo y consensual.

Según la filosofía del nuevo estatuto de TVN el autofinanciamiento y la competitividad de la empresa constituyen el fundamento material para su independencia política del Gobierno y de otras instituciones, y posibilitan el pluralismo ideológico-cultural en favor de los intereses nacionales.

La necesidad de generar la coexistencia de los regímenes privados con los públicos y con los llamados comunitarios o sin fines de lucro es considerada escencial para el sostenimiento del Estado democrático Asimismo, es evidente que dicho Estado, nunca puede ser monopólico en materia de propiedad de los medios de comunicación y en el manejo de la información.

Como la variedad de su geografía y sus culturas, además de los modelos mencionados anteriormente, en América latina también bajo el nombre de Televisión Pública se agrupa una diversidad de televisoras con diferente estatuto de propiedad, con diferentes formas de financiamiento y con diferentes énfasis en su programación.

Además de las de propiedad estatal con dependencia o con autonomía del Gobierno existen las de propiedad del gobierno estatal (Brasil), propiedad del Estado pero administración superior por parte del gobierno regional (Colombia), propiedad universitaria; financiamiento total o parcial con fondos públicos, autofinanciamiento total o parcial.

Según destaca el investigador Valerio Fuenzalida en su libro Situación de la Televisión Pública en América Latina, la crisis de la TV pública en la región tiene su correlato en el "depender de los gobiernos del momento -democráticos o no-, por lo que estos canales han estado marcados por una dirección cambiante e inestable, lo cual vuelve tortuosa su historia".

Variedade y Contrastes

Una somera descripción realizada por el experto chileno revela una enorme disparidad en los criterios organizativos que en los últimos años se agudizaron en caso como Ecuador y Venezuela donde el Estado, además de su propia red ha pasado a la órbita de su administración, estaciones de radio y TV cuyas licencias declaró caducas.

El Gobierno de Uruguay opera a través de la empresa estatal SODRE el canal 5 de TV. El canal recibió inicialmente un pequeño aporte publicitario para el financiamiento de una programación cultural con películas clásicas antiguas, documentales. La oposición de la Asociación Nacional de Radiodifusores (ANDEBU) se impuso para eliminar ese aporte publicitario, con lo cual el canal entró en gran precariedad; la empresa también sufre los vaivenes administrativos en su dirección superior, de acuerdo con la orientación política del Gobierno Ejecutivo (Fox, 1990). Según el estudio de Roque Faraone (Faraone 1998) sobre la TV uruguaya, en la actualidad el canal público ocupa un lugar ínfimo frente a los tres canales privados.

El Gobierno de Bolivia opera la Empresa Nacional de TV que cubre todo el territorio vía satélite. En La Paz opera el canal 7 de TV. Su financiamiento es mixto: publicidad y asignación de recursos fiscales. Comola mayoría de las estaciones controladas por los gobiernos, tiene poco rating y grandes limitaciones económicas. El canal goza de baja credibilidad por su clara orientación pro-gobierno de turno, quien nomina y retira al director de la estación.

El Gobierno peruano opera la red Televisión Nacional del Perú (TNP) que cubre el 80% del país, red encabezada por el canal 7 de Lima. Este fue el primer canal de la TV peruana, fundado en 1958; su dependencia del gobierno de turno afecta su credibilidad, por lo cual tiene baja sintonía en la capital y considerable rotación de personal; en el hecho, según Time-Ibope ocupa uno de los últimos lugares de la sintonía, la cual es encabezada por estaciones como América TV, Frecuencia Latina, Red Global, Panamericana y otras. Se financia con fondos asignados por el Gobierno y con una cierta cantidad de publicidad y promociones, fondos insuficientes que le otorgan una precaria subsistencia.

El Gobierno de El Salvador opera como señal nacional canal 10 -TV Cultural Educativa- a través de CONCULTURA, organismo cultural del Ministerio de Educación. Esta estación fue creada en la década de los 60 como Teleescuela con ayuda de la Alianza para el Progreso. A su inauguración asistió el Presidente Lindon B. Johnson de USA para destacar la intención de que fuese un modelo para América Latina en una TV educativo-escolar. Así, la Reforma Escolar de 1967 convertía a la TV Educativa en la columna central de ese esfuerzo. El proyecto resultó tanto desde el punto de vista de inadecuación como teleescuela, como por las condiciones socio-políticas del país. Ahora la estación está siendo reequipada técnicamente y en búsqueda de un nuevo rol educativo.

El Gobierno de Guatemala opera la Red Televisión Cultural y Educativa con canal de Guatemala. Muestra problemas similares a los anteriormente descritos.

El Gobierno de Nicaragua tiene el sistema Nacional de TV con canal 6 de Managua. Al igual que en El Salvador, la estación fue creada en la década de los 60 como Teleescuela, con ayuda de la Alianza para el Progreso. Igualmente no resultó el proyecto que convertía a la TV Educativa en la columna central de la reforma escolar. La estación presenta actualmente graves problemas de sintonía, financiamiento y administración.

El Gobierno de Costa Rica dispone a través del Sistema Nacional de Radio y TV Cultural (SUNART) de la Red Nacional de Televisión con canal 13 de San José.

En México la desorganización, la corrupción y pobre desempeño de las redes nacionales constituidas por canal 13 y canal 7 llevó a la privatización para conformar la empresa privada TV Azteca. El Gobierno ha mantenido como TV pública los canales 11 y 22 (UHF) que cubren parte del territorio por aire y cable canal 11 es la más antigua estación pública cultural en América Latina operada por el Instituto Politécnico Nacional y con una cobertura parcial de los hogares de México.

En México la TV de aire es claramente dominada por la competencia entre el duopolio de las dos empresas privadas con cobertura nacional: Televisa que opera cuatro canales y compite con los dos canales de TVAzteca; en conjunto concentran el 90% de la audiencia en el Prime Time.

 

Publicado em: 02/12/2010.

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